-HOY LE DOY GRACIAS A DIOS POR UN AÑO MAS, POR TENER PERSONAS Y AMIGOS QUE LLENAN DE ALEGRIA Y FUERZA MI VIDA, GRACIAS A DIOS POR TODOS ESTOS AÑOS EN LOS CUALES HE CONOCIDO PRRSONAS QUE HABITAN EN MI CORAZON, QUE EN LOS TIEMPOS DIFICILES HAN SIDO USADOS POR DIOS ,GRACIAS A DIOS POR SUS VIDAS Y SE QUE CADA PALABRA QUE HAN ESCRITO EN ESTE ESPACIO HA SIDO CON TODO SU CORAZON..... QUE DIOS LOS BENDIGA PUEDEN PASAR LOS AÑOS Y LOS AMIGOS SIEMPRE ESTARAN... GRACIAS PARA TODOS.. SON GENIALES *-***
Todo el mundo quiere estar sano HACE más de dos mil setecientos años, un profeta habló del día en que ya no habrá más enfermedades. La profecía, que se ha conservado hasta hoy, aparece en los antiguos escritos de Isaías y en parte reza así: “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’”. Más adelante añade: “En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría” (Isaías 33:24; 35:5, 6). Otras profecías bíblicas, como la del último libro de las Escrituras —Revelación o Apocalipsis—, apuntan a un futuro en el que Dios eliminará el dolor (Revelación 21:4).
¿Se harán realidad estas promesas? ¿Llegará el día en que estemos realmente sanos y no haya más enfermedades? Si bien es cierto que parte de la población mundial tiene mejor salud que sus antepasados, eso no quiere decir que goce de una salud óptima. La enfermedad aún causa enorme aflicción: tan solo el temor a enfermar produce mucha inquietud. Y la cruda realidad es que, incluso en esta era moderna, nadie puede escapar del todo de las garras de las dolencias físicas o mentales.
El precio que se paga Las repercusiones sociales de la mala salud son numerosas. Una de las más preocupantes es lo mucho que le cuesta a la sociedad. Por ejemplo, durante un año reciente se perdieron en Europa 500 millones de jornadas laborales debido a problemas de salud, y la situación es semejante en otros continentes. La disminución de la productividad y el continuo aumento del costo de la sanidad generan una carga económica que afecta a todos. Las empresas y los gobiernos pierden dinero. A fin de compensar tales pérdidas, aquellas suben los precios de sus productos, y estos, los impuestos. ¿Quién acaba pagando? En última instancia, el ciudadano común.
Es lamentable, pero en muchos países los pobres tienen serias dificultades para conseguir las prestaciones sanitarias necesarias, si es que las consiguen. En países en vías de desarrollo, esta es la trágica situación de millones que cuentan con poco o ningún acceso a los servicios de salud. Incluso en naciones ricas no es nada fácil recibir asistencia médica, como lo atestiguan gran parte de los 46.000.000 de personas que carecen de cobertura médica en Estados Unidos.
Las repercusiones de la mala salud no son solo económicas. Tal vez las más funestas sean la angustia de padecer una enfermedad terminal, el suplicio de soportar el dolor crónico, la tristeza que nos embarga al ver a los demás sufrir un mal grave y la desesperación que sentimos cuando perdemos a un ser querido en la muerte.
La esperanza de vivir algún día en un mundo sin enfermedades resulta sumamente atractiva, pues todo el mundo quiere estar sano. Por fantástica que parezca esta esperanza, muchos creen que no es una ilusión. Hay quienes están convencidos de que los avances tecnológicos acabarán por erradicar casi todas las enfermedades. Por otra parte, quienes confían en la Biblia afirman que Dios hará que se cumplan las antiguas profecías acerca de un mundo sin enfermedades. ¿Logrará el hombre eliminarlas? ¿Lo logrará Dios? ¿Qué nos depara el futuro?
Hola Mi amiga hermosa,,gracias por ser tan especial conmigo yo se que todo lo que me dices sale de tu corazon,,y ten por seguro que del mio salen muchas bendiciones para ti,,,aqui te dejo este pensamiento que encontraras en mi diario pues es un pensamiento que me ha ayudado a comprender muchas cosas en el diario vivir.
Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así, para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.
Tú no sabes quiénes son estas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellas, sabes y comprendes que afectarán tu vida de una manera profunda.
Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que si no superas estas cosas nunca habrías realizado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón.
Todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por la suerte, Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar los límites de tu alma.
Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, mas empañada y sin razón.
La gente que conoces afecta tu vida; las caídas y los triunfos que tú experimentas crean la persona que eres. Inclusive se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.
Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón, le das las gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de dar confianza y de tener más cuidado de a quien le abres tu corazón.
Si alguien te ama, ámalo tu también no porque él o ella te ame, sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento. Entabla una conversación con gente con quien no hayas dialogado nunca, escúchalos y presta atención.
Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y créelo; si no crees en ti mismo nadie más lo hará tampoco.
Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela... No olvides que Dios tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros, y debemos aprender a descubrirlo. Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela. No olvides que Dios tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros, y debemos aprender a descubrirlo
"Ser mãe é missão de graves responsabilidades e de súbida honra. É gozar do privilégio de receber nos braços espíritos do Senhor e conduzi-los ao bem.
Enquanto houver mães na terra, Deus estará abençoando o homem com a oportunidade de alcançar a meta da perfeição que lhe cabe porque a mãe é a mão que conduz, o anjo que vela, a mulher que ora, na esperança de que os seus filhos alcancem felicidade e paz."
No dejes escapar las oportunidades que la vida te ofrece, no vuelven.
No eres tú que está pasando, son las oportunidades que dejaste ir. Ninguna barrera es infranqueable si estás dispuesto a luchar contra ella.
Si tus propósitos son positivos, nada podrá detenerlos.
No dejes que tus problemas se acumulen, resuélvelos lo antes posible. Imágenes para hi5 Habla, conversa, explica, discute y perdona: el silencio mata.
Exterioriza todo, deja que las personas sepan que las estimas,
que las amas, que las necesitas.
¡Amar no es vergüenza, por el contrario, es lindo!
Vuelve a las cosas puras, dedícate a la naturaleza.
Cultiva tu interior y ella hará que brote belleza de todos tus poros. Imágenes para hi5 No te dejes abatir por los problemas.
Si procuras convencerte de que estás bien,
vas a terminar convenciéndote de que realmente lo estás,
y cuando menos lo pienses te vas a sentir realmente bien. Imágenes para hi5 Pon amor en todo lo que está a tu alcance.
Cuando te propongas hacer algo, ¡métete de cabeza!
¡VIVE MEJOR! Imágenes para hi5
¿Qué son “los últimos días”? ¿SE HA preguntado alguna vez qué encierra el futuro para usted y sus seres queridos? Hoy en día, muchas personas están muy al tanto de las noticias difundidas por los medios de comunicación, pues quieren saber si los sucesos mundiales les perjudicarán de alguna manera. Sin embargo, lo que de verdad nos ayudará a entender estos acontecimientos es fijarnos en lo que dice la Palabra inspirada de Dios. La razón es que, ya hace mucho tiempo, la Biblia no solo predijo la situación actual, sino también lo que ocurrirá en el futuro
Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, habló extensamente del Reino de Dios (Lucas 4:43). Como es lógico, la gente que lo escuchó quería saber cuándo vendría ese maravilloso gobierno. De hecho, tres días antes de que fuera ejecutado injustamente, sus discípulos le preguntaron: “[¿]Qué será la señal de tu presencia [como Rey entronizado] y de la conclusión del sistema de cosas?” (Mateo 24:3). Jesús respondió que Jehová era el único que sabía el momento exacto en que el Reino tomaría el pleno control de la Tierra (Mateo 24:36; Marcos 13:32). Aun así, tanto él como otros siervos de Dios predijeron ciertos acontecimientos que probarían que Cristo ya estaba reinando.
Antes de examinar las pruebas visibles de que estamos viviendo en “los últimos días” de este sistema de cosas, hablemos brevemente de un importante hecho que ocurrió en la región invisible donde viven los espíritus (2 Timoteo 3:1). Todo indica que Jesucristo comenzó a reinar en el cielo en 1914 (Daniel 7:13, 14).* En su papel de rey, él enseguida entró en acción. La Biblia narra: “Estalló guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón, y el dragón y sus ángeles combatieron” (Revelación [Apocalipsis] 12:7). “Miguel el arcángel” es Jesucristo desempeñando sus funciones en el cielo (Judas 9; 1 Tesalonicenses 4:16).# En cuanto al dragón, ese es Satanás. ¿Y cómo les fue al Diablo y a sus ángeles malvados? Él y sus demonios perdieron la guerra y fueron “arrojados abajo” a la Tierra, es decir, se les expulsó del cielo (Revelación 12:9). El relato dice que los “cielos, y los que residen en ellos” —o sea, los ángeles fieles— se alegraron por lo ocurrido. Pero aclara que los seres humanos no compartirían el mismo entusiasmo. “¡Ay de la tierra [...]! —continúa la profecía—, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo.” (Revelación 12:12.)
Como está enfurecido, Satanás ha estado causando sufrimiento y aflicción a los habitantes de este planeta. No obstante, este difícil período —que la Biblia llama “los últimos días”— será breve, pues durará “un corto espacio de tiempo”. Por lo tanto, tenemos razones para alegrarnos, ya que pronto no quedará ni rastro de la influencia que el Diablo ejerce sobre la Tierra. Ahora bien, ¿qué pruebas hay de que vivimos en los últimos días?
La batalla que libramos La Biblia nos enseña que pese a estar rodeados de tanta inmoralidad, debemos resultar “sin culpa e inocentes, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y aviesa”. Para ello hemos de tener “la palabra de vida asida con fuerza” (Filipenses 2:15, 16). Esta exhortación bíblica muestra cuál es la clave para que no nos contamine la corrupción moral: aferrarnos a las enseñanzas de la Palabra de Dios y reconocer que sus normas morales constituyen el mejor modo de vivir.
“El dios de este sistema de cosas”, Satanás, trata de poner a los seres humanos de su lado (2 Corintios 4:4). La Biblia nos dice que “sigue transformándose en ángel de luz”. Y lo mismo hacen sus “ministros”, es decir, sus servidores, los que actúan como él (2 Corintios 11:14, 15). Estos prometen libertad y placeres a la gente, pero como indican las Escrituras, “ellos mismos [son] esclavos de la corrupción” (2 Pedro 2:19).
Que nadie se deje engañar. Los que no hacen caso de las normas morales divinas pagarán las consecuencias. El salmista bíblico escribió: “La salvación está lejos de los inicuos, porque no han buscado [las] disposiciones reglamentarias [de Dios]” (Salmo 119:155; Proverbios 5:22, 23). ¿Estamos convencidos de ello? Si así es, protejamos nuestra mente y corazón de la propaganda que fomenta estilos de vida inmorales.
Ahora bien, muchos piensan que mientras no hagan nada ilegal, todo está bien. Pero eso no es cierto. También debemos seguir la guía moral de nuestro amoroso Padre celestial, que él nos da para protegernos, no para amargarnos la vida. Jehová Dios ‘nos enseña para que nos beneficiemos’. Desea que evitemos las calamidades y disfrutemos de una vida feliz. Como explica la Biblia, servir a Dios “encierra promesa de la vida de ahora” y también “de la que ha de venir”, es decir, “la vida que realmente lo es”: la vida eterna en el nuevo mundo que él ha prometido (Isaías 48:17, 18; 1 Timoteo 4:8; 6:19).
Comparemos los beneficios de seguir los principios bíblicos con las penalidades que antes o después sobrevienen a los que no los siguen, y veremos que quienes escuchan a Dios y se granjean su favor llevan el mejor modo de vida que existe. De hecho, él promete: “En cuanto al que me escucha, él residirá en seguridad y estará libre del disturbio que se debe al pavor de la calamidad” (Proverbios 1:33).
Una sociedad moralmente recta La Biblia dice que cuando este mundo pase, “el inicuo ya no será”. También asegura: “Los rectos son los que residirán en la tierra, y los exentos de culpa son los que quedarán en ella” (Salmo 37:10, 11; Proverbios 2:20-22). De modo que Dios va a acabar con toda la inmoralidad de este mundo, lo que incluye a las personas que se niegan a seguir Sus sanas enseñanzas. Después de eso, quienes aman al Creador convertirán gradualmente toda la Tierra en un paraíso parecido a aquel en el que Dios puso a nuestros primeros padres (Génesis 2:7-9).
Piense en lo placentero que será vivir en un planeta de belleza paradisíaca y libre de toda corrupción. Entre quienes tendrán ese privilegio estarán los miles de millones de personas que resucitarán. Imagínese la alegría de ver cumplirse estas promesas divinas: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”. “[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Salmo 37:29; Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4.)
No nosso dia a dia podemos notar, e até mesmo sentir, a dor que a falta de respeito e a desobediência dos filhos causa no coração dos pais. A dor e a decepção de ser desobedecido e desrespeitado nos faz pensar sobre o benefício e a necessidade de um corretivo, do merecido castigo. Quanto mais amamos os nossos filhos, mais precisamos nos convencer de que temos o dever e a responsabilidade de repreender e educar. E assim como um pai amoroso sempre quer guiar o seu filho no melhor caminho, Deus também quer conduzir as nossas vidas em direção à vida eterna.
Razones para tener esperanza Los siguientes pasajes de la Biblia pueden ayudarnos a cultivar la esperanza:
Dios promete un futuro feliz. Su Palabra dice que la Tierra entera llegará a ser un paraíso habitado por una inmensa familia unida y feliz (Salmo 37:11, 29; Isaías 25:8; Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4). Dios no puede mentir. Él detesta todo tipo de mentira. Jehová es infinitamente santo y puro; de ahí que le resulte imposible mentir (Proverbios 6:16-19; Isaías 6:2, 3; Tito 1:2; Hebreos 6:18). Dios tiene poder infinito. Solo Jehová es todopoderoso. No hay nada en todo el universo que pueda impedir que cumpla sus promesas (Éxodo 15:11; Isaías 40:25, 26). Dios desea que vivamos para siempre. (Juan 3:16; 1 Timoteo 2:3, 4.) Dios nos mira con esperanza. Él opta por fijarse en nuestras buenas cualidades y acciones, no en nuestros defectos y errores (Salmo 103:12-14; 130:3; Hebreos 6:10). Él tiene la esperanza de que obremos bien, y se alegra cuando lo hacemos (Proverbios 27:11). Dios promete que nos ayudará a alcanzar buenos objetivos. Sus siervos no tenemos por qué sentirnos indefensos. Dios nos ayuda concediéndonos con generosidad su espíritu santo, la fuerza más poderosa que existe (Filipenses 4:13). Dios se merece que cifremos nuestra esperanza en él. Él es totalmente fidedigno y confiable, jamás nos decepcionará (Salmo 25:3).
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